Fecha de publicación 15/06/2026
Delicias culinarias de Marruecos
Conocida por su fusión de sabores árabes, mediterráneos y bereberes, la gastronomía local de nuestros hoteles en Marruecos te descubrirá una asombrosa variedad de sabores, fruto de miles de años de conexiones entre culturas. Aprovecha la oportunidad para recorrer este enigmático destino a través de su cocina, viajando de Marrakech a las playas de Agadir y Saïdia.
En esta guía culinaria te hablamos de los grandes pilares de la mesa marroquí, de su peculiar street food y del ritual del té. Además, te mostramos algunos ingredientes inesperados. Por último, compartimos contigo consejos para disfrutar del placer de comer en Marruecos sin contratiempos.
Los grandes pilares de la mesa marroquí
El tajín
El tajín es una receta de origen bereber que consiste en un estofado de carne, pescado o verduras preparado a fuego lento en un tajín o tajine, el recipiente de barro que le da nombre. Su tapa hace que los alimentos se rehidraten constantemente con su propio vapor mientras se cocinan. En destinos costeros como Saïdia, el tajín se prepara con pescado. Iberostar Waves Saïdia es un hotel en Saïdia de 5 estrellas, con una deliciosa propuesta gastronómica que incluye restaurantes marroquíes, buffets internacionales y cafés y bares con aperitivos.
El cuscús
El cuscús es una de las recetas marroquíes más antiguas. Se cree que existe desde hace casi 1.000 años. Se elabora los viernes y en las ocasiones festivas como una guarnición para el estofado o como plato principal. A una base de sémola de trigo duro se le añaden diversos ingredientes. Hay cuscús de muchos tipos, aunque destacan el de cordero con ciruelas y el vegetal, que lleva pasas y especias como el comino. El cuscús de siete verduras es un clásico de Agadir. Si buscas hotel en Agadir para saborear lo mejor de su cocina, en Iberostar Waves Founty Beach podrás hacerlo con la tranquilidad de un Todo Incluido en primera línea de playa.
El ritual sagrado del té y la repostería artesanal
El “whisky bereber”y el arte de escanciar
Es probable que a lo largo de tu estancia en hoteles Todo Incluido en Marruecos escuches hablar del “whisky bereber”. Es una broma común en este país de prevalencia musulmana para referirse al té. Prepararlo, escanciarlo y beberlo es todo un arte, tan ritualizado como las visitas al hammam marroquí. La infusión local por excelencia se hace con té verde, hierbabuena fresca y azúcar. Para oxigenar la bebida, se vierte desde una altura considerable con una tetera de plata o cobre con grabados. Esta técnica también permite que el azúcar se disuelva y se cree una capa de espuma perfecta en la superficie del vaso conocida como “turbante”.
Bocados de azahar, miel y almendras
Según las costumbres marroquíes, el té bereber o moruno se comparte con amigos, familia y vecinos. Se acompaña con normas de cortesía y pastas y dulces. Los “cuernos de gacela” –kaab el ghazal– son unos exquisitos bocados que combinan la cremosidad de una pasta de almendras perfumada a base de canela y agua de azahar con la sutileza de una pasta filo increíblemente ligera. Esta especie de miniempanadillas, moldeadas en forma de cuerno, se sirve a temperatura ambiente y, a veces, endulzadas con una generosa cantidad de miel.
Los ingredientes estrella que debes conocer antes de viajar
El aceite de argán culinario
Considerado un elixir, el aceite de argán se consigue extrayendo en frío la grasa de la nuez del árbol endémico marroquí llamado arganier o argania (Argania spinosa). En los hoteles en Marruecos te sentirás como la mismísima Carmina Ordóñez en Marrakech mientras te dejas envolver por su perfume y suntuosidad. Pero no sólo eso: además de su uso cosmético y medicinal, es muy valorado en cocina por sus matices tostados de almendra y miel. Se emplea en crudo como aderezo o toque final para los platos salados, con el fin de no perder su intenso aroma. En el caso de los postres, se mezcla con chocolate, miel y se añade a masas y helados.
Los limones encurtidos y las olivas especiadas
Más allá de sus impresionantes palmerales, este destino tiene una larga tradición de cultivo de cítricos y olivos, que llenan sus jardines de fragancias. Elegir hoteles en la playa de Marruecossignifica dormir en rincones donde los ingredientes locales como los limones y las aceitunas animan cualquier comida. En el caso de los primeros, es típico encurtirlos –hamad mraquade– enteros o en cuartos con piel en su propio zumo y sal marina durante varias semanas, logrando un sabor salino único. Las olivas especiadas marroquíes se marinan en aceite de oliva y, a menudo, limón encurtido con una mezcla de especias árabes: ajo, comino, pimentón dulce o picante, guindilla o pasta harissa, cilantro fresco y, en ocasiones, Ras el Hanout.
El agua de azahar
Los frutales mediterráneos son una fuente inagotable de nutrientes y de sabor para la gastronomía de Marruecos. El agua de azahar se destila a partir de la flor del naranjo amargo. Su aroma afrutado y cítrico sutil se convierte en el complemento ideal para equilibrar sabores más intensos en elaboraciones saladas como los tajines o la pastela de pollo. En repostería, se usa en prácticamente todas las recetas; en particular, para los cuernos de gacela, el pan dulce o la chebakia, una masa frita y fragante bañada en miel. Al agregar unas gotas de azahar al té moruno, la bebida resulta especialmente aromática y digestiva.
El agua de rosas en la cocina
Quizás te parezca una curiosidad o rareza, pero lo cierto es que el agua de rosas, que en otros lugares del mundo se emplea sobre todo como un tónico de belleza –también en Marruecos–, aquí es además un aromatizante esencial para cocinar. Realza la dulzura de la repostería, suaviza las bebidas frías y ácidas y le aporta un punto diferenciador a los platos especiados y salados. Siempre en pequeñas cantidades, la rosa ayuda a armonizar las recetas junto a otras flores poderosas como el azafrán. Un truco de cocina casera bastante extendido consiste en agregar agua de rosas a los granos de cuscús justo al final de la cocción.
Consejos para disfrutar de la comida en Marruecos sin contratiempos
¿Es seguro comer en los puestos callejeros?
Siempre y cuando se sigan unas precauciones básicas, comer en los puestos callejeros marroquíes es seguro. Para ello, fíjate en dónde comen los locales y síguele, evitando los sitios que parezcan muy turísticos o se encuentren vacíos. En nuestros hoteles en Marruecos los menús se elaboran a diario con ingredientes naturales, frescos y de calidad. Proyectos para reducir el desperdicio de alimentos y apoyar a las pequeñas comunidades pesqueras locales hacen que comer en el norte de África sea un placer cada vez más consciente.
Precauciones básicas para evitar “el mal del viajero”
Para no sufrir el llamado “mal del viajero”, caracterizado por síntomas estomacales, prioriza los alimentos bien cocinados y calientes –evita las carnes y mariscos crudos que permanezcan expuestos–. Asimismo, ten cuidado con las frutas y verduras: lávalas con agua potable y pélalas antes de consumirlas. Bebe siempre agua embotellada y asegúrate de que el hielo de las bebidas no se haya elaborado con agua del grifo. En Marruecos es costumbre comer con las manos. Mantén una higiene adecuada –puedes llevar siempre contigo un gel hidroalcohólico–, sobre todo, durante los calurosos veranos marroquíes. Incluye en tu botiquín de viaje sueros de rehidratación oral, probióticos y antidiarreicos para tenerlos cerca en el caso de necesitarlos.
Normas de cortesía marroquí
En este país africano, la comida es una expresión de camaradería, gratitud y convivencia social, compartida en torno a la mesa, puestos callejeros, pícnics desplegados sobre grandes alfombras, restaurantes de lujo o cafés locales. Rechazar una taza de té o un aperitivo al ser invitado a una casa se considera una falta de respeto hacia el anfitrión. Ten en cuenta que deberás descalzarte antes de entrar en una vivienda o en ciertos espacios públicos como las mezquitas, y saludar y tomar la comida con la mano derecha. En nuestros hoteles en Marruecos, el ambiente es internacional, aunque los equipos locales te agradecerán mostrar reconocimiento hacia su cultura contemplando estas normas de cortesía.